Vivir en la Antártida

Las bases científicas son el refugio del gran desierto blanco y soportan duras condiciones físicas y psicológicas para realizar sus estudios.

En 1900, la primera expedición que desembarcó en la ANTÁRTIDA lo hizo en tierra de «Victoria» dirigida por el noruego Borchgrevink, edificó en cabo Adare los primeros refugios.

Los estudios e investigaciones realizados en las bases actuales se centran en aspectos de la meteorología, geología, glaciología, geodesia, sismología, magnetismo y biología terrestre y marina del continente. La mayor concentración de bases se da en la isla Rey Jorge, en el Archipiélago de las SHETLAND del SUR…

El primer ensayo de población humana con 50 habitantes disponen de todos los servicios como en cualquier otra pequeña localidad de CHILE, que es la nacionalidad de los que nacen allí, pero su lugar es la ANTÁRTIDA. No son lugares de residencia permanente, rara vez permanecen más de una temporada en la ANTÁRTIDA. El personal es voluntario, y no es raro presenciar en el relevo emotivas escenas en las que mujeres y hombres curtidos son incapaces de controlar las lágrimas ante el inminente regreso a sus respectivos países y hogares.

En contra de lo que muchos creen, la dureza de la vida en estas bases antárticas no se debe a una mayor o menor precariedad material (falta de comodidades, escasez o poca variedad de alimentos, frío…) , sino a las condiciones psicológicas… La terrible sensación de desamparo y soledad que representa sentirse insignificante en mitad de un vasto desierto blanco, la opresión experimentada de vivir bajo un velo de oscuridad total durante cerca de 6 meses, la falta de intimidad debido al reducido espacio, la conciencia de que si algo falla la ayuda puede llegar demasiado tarde, la ausencia de paseos, llamar por teléfono, escapadas de fin de semana…

En 1982 la goleta «IDUS MARZO», en la que embarcaron 23 personas españolas trató de sensibilizar y ofrecer al gobierno datos objetivos para que España solicitase su admisión en el tratado ANTÁRTICO. Se adaptaron otras islas y hoy España se sitúa en la línea de países que más programas de investigación desarrollan en la ANTÁRTIDA. 39 países distintos, con algunos miles de seres humanos, trabajan en bases permanentes con un idealismo compartido…

Jierro


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