La llevaron a la Alhambra
y al sultán se la entregaron,
y éste, al verla tan bella,
los ojos se le nublaron
y para enamorarse de ella,
instantes no le faltaron...
ISABEL de SOLIS, capturada en 1449 por las fuerzas del sultán granadino, aprovechando su corta edad, con halagos y otros medios no tuvieron demasiados problemas en conseguir que se convirtiera al ISLAM, adoptando el nombre de Zoraida (Lucero del alba).
Creció y se transformó en una bella mujer que llamó la atención del penúltimo sultán MULEY HACEN (padre de BOABDIL) quien la tomó como segunda mujer y favorita. También ella se enamoró del sultán granadino y fueron conocidos como «LOS AMANTES DE GRANADA»…
A pesar de la suntuosidad y el lujo de la Alhambra, la vida allí no fue fácil para ZORAIDA. Con tantas mujeres para un sólo hombre, las luchas para atraer la atención de MULEY HACEN eran constantes. En el harén chocaron las dos favoritas: la esposa relegada, AIXA y la más joven y hermosa, ZORAIDA.
Esta relación provocó el disgusto de los ABENCERRAJES y los celos de la sultana AIXA, quien alentó una serie de intrigas en la Corte y las disputas internas que acabaron con la abdicación del monarca en su hermano, EL ZAGAL, y posteriormente en la toma del Reino de Granada por los Reyes Católicos…
ZORAIDA tuvo dos hijos junto al emir, «SAIR y NAIR», quienes fueron tratados como príncipes reales. Tras la conquista de GRANADA y la muerte de su marido, quedó destrozada y recuperando su libertad marchó a CASTILLA con sus dos hijos. A los tres años se bautizó de nuevo junto con sus dos hijos que adoptaron los nombres de Juan y Fernando de Granada, por tanto se convirtieron en «conversos de moro» para los cristianos y «elches» para los musulmanes.
Los esclavos liberados no siempre podían recuperar su vida anterior, sobre todo si ya no eran vírgenes. El honor era muy importante y la mujer debía ofrecer una excelente reputación, si no, otra posible opción era el convento. No se conoce dónde ni en qué año murió ISABEL…
La TORRE DE LA CAUTIVA en la ALHAMBRA, se llama así en su recuerdo…
Jierro