¡Qué lejos estoy, cariño mío!
Cada vez más, me voy alejando,
día a día, se van separando,
nuestras vidas donde nuestros destinos…
Eso repito; pero no es cierto,
dije: esta pasión está perdida;
pero la candela sigue encendida,
creí apagar con el paso del tiempo.
No tengo paz, ni sosiego alguno,
lágrimas asoman con sentimiento,
cuando no espero y es inoportuno.
Si supiera unas palabras mágicas,
podría retroceder en el tiempo,
arrancar del libro esas páginas…
Jierro
