Bebedores de agua

La suprema tontería de un gabacho : «Todos los perversos son bebedores de agua» decía el poeta francés Marcó Antonio DESAUGIERS. Sin embargo no compartimos tan negativa opinión y no estamos de acuerdo, ni mucho menos, con los epicúreos que rechazan el agua por ser una bebida que quita la sed y, por consiguiente, el placer de continuar bebiendo.

Somos entusiastas bebedores de este líquido, y nos importa un pito la opinión del popular poeta. En realidad, la consideración que el agua merece suele depender de las diversas latitudes geográficas…

En los países fríos o templados tiene poca aceptación quizá porque suele ser en ellos demasiado abundante, por ser poco energética, y desde luego, por ser considerada un líquido incoloro, inodoro e insípido. Los países cálidos por el contrario, gustan del agua limpia y fresca de las viejas fuentes, de los ríos, de los manantiales de las montañas.

En GRECIA, en la antigua ROMA, en las regiones mediterráneas, en ESPAÑA, han existido y existen fanáticos del agua, incansables buscadores de fuentes, cantores de los arroyos y cascadas. Y en la CHINA clásica hubo una docta escuela de catadores de aguas, descubridores de fontanas, manantiales y aguas subterráneas…

Nuestra afición al agua en ESPAÑA ha sorprendido a propios y extraños. El viajero del siglo pasado RICHARD FORD dice que aquí «todo el mundo es entendido en la materia, y aún cuando a casi nadie puede acusársele de abstemio». Generalmente todo el que bebe un trago, suele alabarla diciendo ¡QUÉ AGUA MÁS RICA!

Somos formidables bebedores de agua y tenemos aguas de gran calidad. Consideramos de etiquetas negras: El agua de VERÍN, el VICHÍ CATALÁN, agua de BEZOYA… Y hay quienes como aquellos catadores chinos, han conseguido sensibilizar su paladar de tal manera que les es posible apreciar las diferencias de sabor, el manantial de donde procede cada una de ellas …

Jierro


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