En prados de margaritas,
los jaramagos amarillean,
las zarzas ya florecieron,
ya los olmos se renuevan.
Hay espárragos trigueros,
de las lluvias abrileñas,
en las flores de azahar,
liban abejas obreras.
En los nidos, escondidos,
entre olivos e higueras,
asoman picos abiertos,
de pataletes volantones,
que su alimento esperan.
FRANCISCO, entre las nubes,
a los humanos observa,
deseando que florezca
una nueva primavera.
Jierro