Escuelas de pastoreo

La gente joven puede vivir de la ganadería con calidad de vida y con un salario digno. El pastoreo representa un patrimonio intelectual y cultural de gran valor en la Península Ibérica, una actividad económica, de poder y relación con el entorno muy variada, que no va bien por la imposición de los mercados y las políticas actuales.

El pastoreo del siglo XXI trata de sobrevivir en unas condiciones en las que la sociedad apenas entiende su insustituible papel en la gestión del territorio ni en la configuración actual de la Península Ibérica. No obstante en condiciones tan duras, diferentes iniciativas de proyectos de «Escuelas de Pastoreo» trabajan por mantener y transmitir un legado que va a ser importante de cara al futuro, también una manera de enfrentarnos al cambio climático.l

«La Escuela de Pastoreo» forma a pastores y pastoras adaptándose a los nuevos tiempos para transmitir una sabiduría ancestral y cubrir la escasez de profesionales cualificados para hacerse cargo de un rebaño o desarrollar las tareas que demanda el cuidado de animales…

En Gipuzkoa han sido pioneros en la Escuela de Pastoreo ofreciendo un curso intensivo y continuo al que acuden profesionales tanto del País Vasco como de otras autonomías, así como de otros países tanto europeos como latinoamericanos. Existen otras Escuelas de Pastoreo en Cataluña, Asturias, Madrid, Valencia, Extremadura, el Pirineo…

En ANDALUCÍA este proyecto tiene una sede itinerante trasladándose a municipios diferentes donde la ganadería extensiva es importante. Además de ofrecer una alternativa laboral, la Escuela de Pastores de Andalucía apuesta por potenciar el papel de conservación de las Áreas protegidas que realiza la ganadería extensiva, la conservación de las razas autóctonas y uso sostenible de los recursos y también la puesta en valor de los productos generados y el reconocimiento social de ganadero pastor…

La ilusión de muchos jóvenes atraídos y dispuestos a hacer del pastoreo su modo de vida, a pesar de ir contracorriente, en una sociedad que ha perdido su enlace vital con la Naturaleza, creyendo que todo se encuentra en los supermercados por arte de magia y es que «AL CAMPO HAY QUE VOLVER».

Hay que recuperar la imagen del pastoreo y la puesta en valor de los servicios que presta al conjunto de la sociedad y que carecen del reconocimiento adecuado, así como la profesión de ganadero pastor y la supervivencia del gran patrimonio y del mantenimiento del entorno rural y de la preservación del Medio Ambiente.

Por otra parte la tecnología y el mundo rural no están reñidos, sino que atraen a nuevas generaciones de pastores que harán que nuestras granjas y campos tengan ganado por mucho tiempo…

Jierro


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