El MEDITERRÁNEO es uno de los mares más importantes del mundo, aunque en la actualidad es uno de los que tiene mayor nivel de sobrepesca, por encima de lo que se considera sostenible…
La sobrepesca, junto al uso extensivo de la pesca de arrastre, la cual se considera la mayor amenaza para los ecosistemas y para la pesca artesanal en el MEDITERRÁNEO, son los principales culpables del estado crítico en que se encuentra el MARE NOSTRUM.
La UNIÓN EUROPEA es la principal responsable de la alarmante situación, dado que es quien más explota sus aguas por volumen de capturas y por el tamaño y capacidad de su flota pesquera.
Es preciso hacer un seguimiento de los avances logrados en zonas en las que se está llevando a cabo medidas orientadas a mejorar el estado de conservación de los sistemas marinos, las pesquerías y la situación socioeconómica de las comunidades pesqueras afectadas…
Algunos de los lugares más castigados por la pesca en el MEDITERRÁNEO son las costas de Cataluña, Tirreno o Adriático… Están claramente al límite de su capacidad de explotación. Las poblaciones relativamente más sanas se encuentran en las proximidades del Estrecho de Gibraltar (MAR de ALBORÁN y ALGARVE). Es hora de tomar medidas urgentes y serias para evitar el empobrecimiento progresivo de los recursos y la alteración de sus fondos marinos.
Hay dos problemas fundamentales. Uno de ellos es que el sector pesquero vive al día, en pos del máximo rendimiento económico, sin que los pescadores se preocupen del que conseguirán sus hijos o sus nietos. Y el segundo problema es la administración a una escala económica superior…
Hoy por hoy, las especies con más valor comercial del MEDITERRÁNEO, como la merluza europea, el salmonete o el rape, se explotan diez veces más de lo que recomienda la ciencia. Sin embargo la extensión del uso de mallas más selectivas, la introducción de «puertas voladoras» para minimizar el impacto en el fondo marino y las vedas temporales en zonas específicas son un paso en la dirección correcta.
La pesca sostenible de cercanía debe concebirse como un equilibrio entre la conservación ecológica, la viabilidad económica y la justicia social. Los pescadores necesitan ingresos justos para mantener sus medios de vida, mientras que las personas consumidoras deben acceder a productos de calidad a precios razonables.
Un sistema alimentario sostenible también requiere un cambio en los hábitos de consumo sobre el valor de apoyar a las comunidades pesqueras locales a través de cooperativas y mercados de proximidad…
Jierro