EL HOLANDÉS ERRANTE, también conocido como «EL HOLANDÉS VOLADOR», es un mítico barco fantasma que forma parte de una leyenda. La tradición cuenta que se trata de un navío incapaz de regresar a puerto, condenado a navegar eternamente por los océanos. Se dice que el barco aparece siempre en la lejanía, a menudo envuelto en un resplandor sobrenatural. Según la leyenda, cualquier embarcación que lo salude compartirá su destino, quedando igualmente atrapada en un eterno deambular por los mares.
Se cree que la historia se basa en hechos reales, pero con el paso del tiempo se ha mezclado con elementos sobrenaturales y místicos. Se decía que el barco del «HOLANDÉS ERRANTE» aparecía durante las tormentas o en condiciones climáticas adversas, y muchos marineros creían que su avistamiento era un presagio de mala suerte o desastre inminente…
Un capitán burgués de HOLANDA llamado WILLEM VAN DER DECKEN, quien hizo un pacto con el diablo para poder surcar siempre los mares sin importar los retos naturales que pusiera Dios en su travesía. Pero Dios lo castiga y lo condena a navegar eternamente sin rumbo y sin tocar tierra, por lo que recibe el nombre de «HOLANDÉS ERRANTE».
La leyenda ha dejado una huella significativa en la cultura popular, teniendo un gran impacto en obras de arte, música o literatura. La historia del barco fantasma encarna temas universales como la condena, la redención y la lucha contra los propios pecados, lo que ha contribuido a su perdurabilidad y a su fascinación constante…
Cerca del CABO de BUENA ESPERANZA, en el siglo XVII, avistando una tormenta, los tripulantes y pasajeros pidieron al capitán del barco que regresara a puerto seguro, éste se negó, y ante la réplica de un marinero lo abalanzó por la borda; se dice que obligó a sus marineros a atarse a sus puestos y que él mismo se ató al timón con cánticos a Satanás, por ello se dice que es un barco maldito.
Los que aseguran haberlo visto indican que el «HOLANDÉS ERRANTE» envía tormentas y malos vientos a los barcos cercanos, que sus pocos sobrevivientes se salvaron de milagro sólo para contarlo.
Dicen que cuando has atravesado dos océanos a vela, ya nunca eres la misma persona, que eres un poco como una tortuga marina. Parte del mar, las olas y el viento. Parte de tu velero, parte de las velas, parte de la estela de tu barco …
Jierro