Frenar la pesca ilegal

La pesca proporciona una fuente vital de alimentos, trabajo, ocio, comercio y bienestar económico en todo el planeta. En un mundo donde el crecimiento de la población es constante y el hambre un problema persistente, el pescado se ha convertido en un producto importante para conseguir la seguridad alimentaria. Sin embargo, los esfuerzos de la Comunidad Internacional para asegurar la pesca sostenible se ven amenazados por actividades pesqueras ilegales no declaradas y no reglamentadas, responsables de la pérdida de 11 a 26 millones de toneladas anuales de pescado.

Esta pesca ilegal y las prácticas abusivas ponen en peligro los recursos pesqueros del planeta, además suele estar vinculada a otras actividades delictivas, como el trabajo forzoso en condiciones de esclavitud, el tráfico de personas y de drogas y delitos fiscales.

A comienzos de los años 90, el impacto de la sobrepesca era un motivo creciente de preocupación que culminó con el colapso de la pesquería Canadiense de bacalao de los grandes bancos en 1992. Más de 35.000 pescadores perdieron su empleo. Este hecho catastrófico fue uno de los catalizadores que llevó a la creación del MSC (sostenible, salvaje, certificado). El sello azul se concede a los productos del mar proveniente de una pesca sostenible.

La pesca sostenible implica dejar suficientes peces en el mar, respetar los hábitats y garantizar que las personas que dependen de la pesca puedan mantener su medio de vida. MSC prohíbe terminantemente el uso de cianuro y explosivos utilizado aún en algunos países, para aturdir a los peces y facilitar así su captura…

Se estima que el pescado que entra en Europa proviene de prácticas ilegales. Los delincuentes utilizan buques pesqueros además para el tráfico de drogas y personas, pues sus pautas de navegación errantes y los largos periodos en el mar les permiten pasar desapercibidos en el entorno marítimo sin levantar sospechas.
La pesca ilegal provoca la sobreexplotación de recursos, captura de especies no deseadas o protegidas, deterioro del lecho y los hábitats marinos, alteración de la cadena alimentaria e incluso daños a la reproducción y migración de peces.

Debemos frenar la pesca ilegal y construir un futuro en el que los océanos sigan siendo fuente de vida, alimentos y oportunidades económicas para las generaciones presentes y futuras…

Jierro


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