El viejo bocadillo ha ganado el terreno perdido y ha logrado ampliarlo. Un marketing eficaz había encandilado a las nuevas generaciones con hamburguesas, patatas fritas y bollería industrial, pero el BOCATA de toda la vida ha renacido de sus cenizas, la sabiduría milenaria que fraguó la dieta mediterránea, unos alimentos que actualmente, son los más adecuados para llevar una vida sana y longeva.
En los años 70, algunos científicos observaron que en los países mediterráneos había menos dolencias coronarias que en otros. Los estudios que realizaron para explicar estos datos no tardaron en hallar en el aceite de oliva un hecho diferencial decisivo: «el oleico», que es el ácido graso que reducía el colesterol «malo» y aumentaba el «bueno», reduciendo así el riesgo de infarto de miocardio y los riesgos circulatorios y coronarios en general. También el jamón serrano que cuenta con una grasa protectora…
«El oro líquido» de España aporta una enzima llamada oxidasa diamina, que regula las células de las paredes de los intestinos impidiendo el desarrollo del cáncer de intestino y de colon. El aceite de oliva es rico en antioxidantes, flavonoides, polifenoles y otros componentes a los cuales se atribuyen cualidades protectoras contra el cáncer y las malformaciones.
EEUU, las cadenas que la comercializan intentan sobreponer a su producto monocorde la imagen del bocadillo y no ha frenado la demanda en EEUU. A diferencia de la hamburguesa, el BOCATA no necesita variantes. Es versátil desde que nació, porque siempre se hizo sobre la base de los recursos disponibles en una región: jamón curado, queso artesano o frutas de la huerta y del mar, a lo que luego se sumó los huevos y las patatas para crear una estrella de la cocina: la tortilla española…
El jamón serrano es el fruto de un proceso de conservación natural, sin aromatizantes, colorantes o conservantes químicos, es fácil deducir que nos encontramos con uno de los alimentos de mayor calidad a nivel mundial. Entre las virtudes del serrano tanto para niños, jóvenes y ancianos se recomienda especialmente dado que su riqueza proteínica estimula el crecimiento y la renovación de los tejidos.
De tortilla, jamón serrano, calamares, pimientos, sardinas y tomate, el BOCATA ha llevado a cabo una contraofensiva espectacular. Sin refrescos por favor (cerveza, vino o agua)… La verdad es que donde aparezca el BOCATA, que se quite el resto, desde la hamburguesa a la salchicha alemana con sus salsas y pan industrial, que producen colesterol malo y engordan…
Jierro
