JAIME FERRÁN CLÚA (1851-1929). Era hijo de un médico rural y se licenció en medicina por la Universidad de Barcelona. En 1884 el Ayuntamiento de Barcelona lo envió a Marsella para estudiar la epidemia del CÓLERA aparecida en el sureste de Francia. Se trajo muestras y estuvo trabajando con los cultivos de CÓLERA hasta que consiguió una vacuna eficaz en humanos.
En 1886 descubre la vacuna contra el TIFUS y cuando se funda el Instituto Antirrábico en Barcelona, Ferrán se pone al mando y descubre el método supra intensivo para diferenciar el intensivo de PASTEUR y que simplifica y mejora el tratamiento. En 1897 FERRÁN prepara la vacuna anti Alfa frente al bacilo de la tuberculosis.
JAIME FERRÁN investigó en silencio y luego mostró al mundo la existencia de remedios contra algunos de los grandes males que le afectaban. Sin embargo, en ese mundo en el que vivió había intereses y tópicos contra los que luchó de forma denodada… Hoy se le reconoce como el padre de algunas de las grandes vacunas de la historia reciente…
Fue en Londres (1854) cuando la capital británica sufrió un brote de CÓLERA. La enfermedad llegó a Europa posiblemente desde la India y, a lo largo del siglo XIX, se manifestó en una serie de epidemias que se extendieron por todo el continente cobrándose la vida de cientos de miles de personas.
¿Un loco solitario? Sí, un médico de pueblo, nada más, pero genial porque a pesar de no recibir apoyo logró en su modesto laboratorio de Tortosa algo que se venía buscando desde que el CÓLERA llamara a las puertas de Europa hacía ya varias décadas: «una vacuna», la vacuna contra el cólera.
El intento de JAIME FERRÁN tuvo que tropezar con una oposición proporcionada, moral y materialmente tan accidentada por los ataques de que lo hicieron víctima: las bajas pasiones, las envidias y los incalificables atropellos de políticos torpes y mal aconsejados que lo llevaron al resultado de que durante 30 años su doctrina y su invento permanecieran como bajo condenación y abandonados, esperando mejores tiempos, hasta que por fin la guerra europea fuera de España se pudo hacer nuevo ensayo de aquel invento y mostrar su valor gracias a la disposición de otros gobiernos…
Por otra parte, la medicina francesa, no veía con buenos ojos al médico de pueblo que era capaz de lograr proezas sin apenas medios en un laboratorio de segunda fila. Y, sobre todo cuando presenta ante sus ojos su método supra intensivo de vacunación antirrábica, más eficaz y sencillo que el ideado por PASTEUR. Sin embargo continuó mejorando su vacuna antirrábica, estudió los trabajos de KOCH sobre la tuberculosis y logró hallar la vacuna anti-Alfa contra ese mal. Sus métodos fueron estudiados por otros que los aplicaron con éxito.
Llegaron entonces los premios, los reconocimientos, los aplausos, pero a Jaume seguían sin hacerle caso, era algo así como un viejo profesor querido y respetado pero no se le escuchaba…
Dos genios de la medicina del siglo XX de la época serían, sin duda, recordados para siempre. Uno de ellos, RAMÓN y CAJAL, ha resistido la prueba. El otro JAIME FERRÁN ha desaparecido de la Historia…
Jierro
