CHERNÓBIL (1986), ese lugar que se colocó en la memoria colectiva de las poblaciones en UCRANIA, BIELORRUSIA y RUSIA, así como en todo el mundo, con el paso de los años ha ido cambiando hasta convertirse en una de las mayores reservas naturales de EUROPA.
Esta ciudad fantasma ahora es un refugio para especies en peligro de extinción, como linces y lobos y también el hogar de ranas cuya pigmentación ha cambiado del verde al negro.
Esta adaptación de las ranas de CHERNÓBIL, que antes del desastre nuclear eran verdes, y tras él, parece ser que las ranas produjeron mayor cantidad de melanina, como una especie de protección ante la radiación ionizada. Es decir, la melanina ayudó a las ranas a proteger su ADN de los efectos de la radiación…
Las ranas más alejadas del reactor nuclear son las que mantienen el color verde, mientras otras grises, verde oscuro y negras son aquellas que están cerca de la planta nuclear. Todo apunta, según la experiencia de algunos científicos, que el color verde volverá a predominar entre esta población conforme pasen las generaciones, las ranas no tendrán necesidad de producir tanta melanina para adaptarse a los factores ambientales.
Croan oscuras como el carbón, ocultas entre la vegetación de una charca. Son distintas al resto de sus congéneres, que lucen una piel verde brillante. Un estudio científico ha comprobado que resisten la radiación nuclear, superan el envejecimiento rápido y el estrés…
Actualmente, esta flora y fauna contaminada por la radiación sirve como campo de investigación para los científicos que decidieron analizar el papel que tenía la melanina en la vida salvaje de CHERNÓBIL…
Las ranas de CHERNÓBIL lo mismo que la gente se está adaptando a la ola de TRUMP y los que no se adapten corren el peligro de desaparecer… ¿Nos pasará a los humanos como a las ranas verdes de CHERNÓBIL que los que tienen espíritu crítico y buscan la justicia perecerán ante la ola de estupidez y autoritarismo que está inundando el mundo? ¿o podrán sobrevivir para que prevalezcan ideas de paz y concordia en el mundo?
Corremos el peligro de desaparecer como las ranas verdes de CHERNÓBIL, aunque siempre queda un rayo de esperanza. ¡OJALÁ la radiación asesina termine y las ideas de paz y concordia florezcan en el mundo!…
Jierro
