¡Ulises, su perro!

¡Ulises, su perro!

Desde que la enfermedad se cebó con su cuerpo, había pasado malos momentos. Con el ictus que le atacó, su cerebro había vuelto a la infancia. Ahora siempre estaba contento y sonreía, como si no le afectaran los problemas.

Su hermano le regaló un precioso perro llamado Ulises; para que le acompañara y le sirviera de distracción y él encontró en aquella mascota, la amistad más fiel…

Todas las mañanas, lo sacaba a pasear y recorrían los árboles frutales, probando sus frutos , antes que saliera el sol, subían a la montaña y, desde allí, divisaban toda la vega, ahora con un verde apagado por falta de agua…

Él y su perro, no hacían ningún ruido. Cuando menos lo esperaba, se encontraban detrás sonriendo, yo, me sobresaltaba y le decía a Ulises enfadada: ¿Dónde está Penélope? Él se reía a carcajadas y con su media charla quería que le contara ¿quién era Penélope?; Pues quizás , le agradaría a su perro tener una compañera…

Hablaba el mismo lenguaje con todos los vecinos, aunque se hacía entender por señales y siempre salía al camino para saludar a todos…

Un día que iban saltando por la sierra, tropezó y cayó al borde de un barranco, no podía levantarse y el botón de socorro que llevaba colgado, se había caído al precipicio.
ULISES, lo arrastró hasta terreno seguro y acto seguido corrió de vuelta a casa, alarmando a su hermano que en ese momento llegaba del trabajo.

Siguió a ULISES, pues comprendió que algo malo estaba pasando. Efectivamente ULISES lo guió hasta donde se encontraba su amigo y el hermano le ayudó a bajar desde el monte hasta su casa…

Cada día que pasaba, ULISES y él estaban más compenetrados, hasta tal punto que nunca se veía solo y a todos los sitios lo llevaba.

En su vida diaria, distinta de la anterior al ictus, había sido mecánico de coches. Ahora, con el tiempo, iba recordando su antiguo trabajo y había sacado su coche para arreglarlo, aunque no pudiera conducirlo…

ULISES, le ayudaba a dar pequeños pasos adelante y a sacar recuerdos perdidos en su cerebro, adaptarse a una nueva vida…

LA MEJOR TERAPIA QUE HABÍA SEGUIDO PARA SU RECUPERACIÓN ERA SU MEJOR Y FIEL AMIGO ULISES…

Jierro


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