Ser MAESTRO es más difícil que nunca. La sociedad ya no sólo les pide que transmitan conocimientos y educación, sino que sean psicólogos, asistentes sociales, comediantes, policías… Al mismo tiempo se los cuestiona, se les resta autoridad y se les escatiman medios…
El respeto es la clave en la transformación de un ambiente de batalla a un ambiente de tranquilidad. Las «modas educativas» vienen y van. Pero el aprendizaje por proyectos funcionan siempre que estén anclados a un mundo real. Estamos en la era del «CLIC», los alumnos no tienen la misma capacidad de concentración. Por eso no podemos seguir dando largas explicaciones magistrales, al igual que en la lectura, hay que incentivar la lectura voluntaria porque la obligación de ella la privaría del «placer de leer».
La educación empieza por «los buenos días», eso genera un clima que se contagia. Si educamos bien en valores, usarán estas herramientas como ayuda, no para hacer trampas. Hay que dejarles claras las cosas y podrán utilizar las herramientas que quieran pero sin engaños. Los valores hay que vivirlos, desarrollar empatías y mostrar que hay niños en situaciones muy diferentes a las suyas, haciendo actividades en la práctica diaria. Educar en la frustración es fundamental.
Cuando un alumno está enojado porque algo no le sale, no hay que resolverle el problema, cuando algo les interesa son tenaces, cuando están jugando a videojuegos: si pierden, no se rinden; vuelven a intentarlo una y otra vez. Esa capacidad de persistir hay que aprovecharla para aplicarlas a sus vidas…
Cuando un niño tiene un problema de acoso tiene que tener la confianza de acercarse al maestro para que lo proteja, avisando a los padres del acosador; si no se resuelve, a los asuntos sociales y a la policía municipal, cortando así futuros problemas…
En las clases debe de haber interacción con experimentos y juegos, a los más avispados se les debe de llevar a ayudar a los que no comprenden y así desarrollarán la paciencia y afianzarán sus conocimientos. «La mejor manera de aprender algo es enseñarlo».
Hay que potenciar hacer presentaciones de temas que ellos preparen para que se acostumbren a hablar delante de un montón de personas y también que sean responsables de su aprendizaje y consigan la meta que se proponen.
Los alumnos deben darse cuenta de que si pierden el tiempo en TIK-TOK acabarán trabajando en una hamburguesería. Hay que animarles a seguir para adelante, y pongan metas en aumentar su cultura, teniendo en cuenta que sus padres han arriesgado para darles un futuro mejor y tienen que ser conscientes de ese esfuerzo…
Jierro
