Septiembre me sabe a uvas,
a maravillosos recuerdos
y colores apagados,
empezar un curso nuevo
y amigos reencontrados.
Paseo bajo los olmos,
del arroyo que vincula
la umbría con la solana
y el puente que los junta.
Ya no es un arroyo seco,
porque gracias a las lluvias
vuelven a correr las aguas
y la vida le acuna…
Las hojas ya van cayendo:
rojas, amarillas, parduzcas…
tejen mullidas alfombras
que los animales buscan
revolcarse, retozar, esconderse.
Excavando galerías
de peligros, se protegen…
Una graná reventona y un membrillo
juegan juntos;
aunque la pobre higuera
se quedó ya sin los frutos.
¡Qué pronto pasó el año!
Caen del almanaque las hojas.
¿¡Cómo en otoño otra vez!?
El calendario me enoja…
Jierro
