Fue famoso el autorretrato de LEE MILLER en la bañera de Hitler tras su suicidio. A LEE MILLER, desde pequeña, su padre le enseñó a fotografiar y a revelar. Desde Estados Unidos en 1929 viajó a PARÍS donde se estableció en aquella época en que PARÍS era el centro del universo y ella fotógrafa de éxito, su trabajo hablaba por sí solo y estaba siempre acompañada de MAN RAY, PICASSO o COCTEAU…
Independiente, rebelde y libre, además de muy inteligente e intensamente inquisitiva y emotiva, eran las cualidades de MILLER que sustentaron su creatividad… La legendaria fotógrafa y corresponsal de guerra, modelo y amante de MAN RAY de la revista VOGUE…
En 1942, MILLER acreditada por el ejército de EEUU, fue una de las pocas mujeres corresponsales de guerra que acompañaban a las tropas aliadas. No sé limitó a documentar los acontecimientos desde la distancia: tuvo el valor de estar en medio del conflicto. Su cámara capturó tanto la brutalidad más despiadada como la esencia misma de la resistencia humana.
En agosto de 1944, envió a la revista BRITISH VOGUE los primeros 35 rollos de película con imágenes de hospitales de campaña en NORMANDÍA, fotografías que mostraban la realidad de los médicos y enfermeras atendiendo a soldados gravemente heridos, a sólo 10 kilómetros de las líneas de combate. VOGUE decidió publicar 14 fotos y 10.000 palabras. Marcó un precedente en el periodismo de guerra y rompió esquemas…
Sin embargo, las imágenes más impactantes llegaron en abril de 1945, con las fotos de los campos de concentración: cadáveres apilados, montañas de huesos calcinados y restos humanos en los hornos crematorios… Después de retratar aquel infierno, MILER exhausta y consumida pagó un alto costo personal, el trauma de haber sido testigo directo de tantas atrocidades le provocó un estrés postraumático severo.
Durante décadas, evitó hablar de esa etapa de su vida, se dedicó a la cocina y a escribir, aunque seguía atormentada por lo que había vivido, y fue sólo después de su muerte cuando su hijo, Antony Penrose descubrió en 1980 en el ático de su casa un gran archivo de fotografías y negativos que ella había guardado en secreto. Este legado fue fundamental para comprender su vida y su obra, sus diarios y sus experiencias en los campos de concentración nazis…
Jierro
