El sistema de atención a las personas en situación de dependencia se encuentra en un estado «PREOCUPANTE» y de «INCERTIDUMBRE», debido a la falta de recursos y a los recortes, las largas listas de espera o la desigual aplicación de la ley en las distintas comunidades autónomas.
Uno de los aspectos más «PREOCUPANTES» de la dependencia en España es la gran disparidad, la gran desigualdad entre comunidades, falta de criterios comunes, falta de financiación suficiente para hacer sostenible el sistema. Y es que los datos hablan por sí mismos ya que actualmente más de 192.000 personas siguen esperando a que la administración les conceda la ayuda económica o servicio a la que tienen derecho. Una persona en situación de dependencia no puede esperar, debe ser atendida rápidamente, ya que es vital para ella…
El envejecimiento de la población en España y el incremento de las necesidades asistenciales han puesto sobre la mesa el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) en 2007, cuya finalidad es el fomento de la autonomía personal y asistencia a personas dependientes mediante servicios acreditados, mejorando así la calidad de vida de los ciudadanos, pero debido a la falta de financiación suficiente, a los largos tiempos de espera para la concesión de ayudas y a las desigualdades territoriales en la prestación de los servicios, millones de solicitudes se acumulan sin respuesta, generando un sentimiento de desprotección entre los dependientes y sus familiares.
Por otro lado el Estado debería apoyar a los cuidadores de familiares mayores dependientes en el hogar, o bien de ayuda exterior con un programa y unas pautas de como «mantener su bienestar»… Un trabajo en equipo de los miembros de la familia así como centros de días, o personas más próximas que asumen el papel de cuidadores. A estos cuidadores también hay que cuidarlos, pues la situación de la que se hacen cargo constituye una importante fuente de estrés que incrementa el riesgo de padecer diversos problemas físicos, así como importantes alteraciones emocionales, en especial cuando atienden a personas con demencia.
El cuidador es un recurso de importancia cada vez mayor, ya que desarrolla una importante función que permite conservar y mantener el mayor tiempo posible a las personas dependientes facilitando la integración en su entorno, estimulando las funciones que todavía están conservadas, y supliendo las capacidades perdidas por otras, aumentando su integración estrecha y cercana en la comunidad…
Jierro
