LAS TREMENTINAIRES fueron un grupo de mujeres conocedoras de la NATURALEZA y sus usos medicinales, que habitaban el Pirineo Catalán. Su nombre deriva del aceite de trementina, ya que eran especialistas en este producto. Su historia está ligada al Valle de La Vansa y Tuixent en el que vivieron y desafiaron los roles de género tradicionales.
Ellas lideraban el sustento económico de la familia, su trabajo consistía en la identificación, recolección y conservación de plantas, que les servían para elaborar remedios naturales que luego vendían de forma ambulante, durante largos viajes a pie por la montaña.
Sus saberes se transmitían de forma oral entre abuelas, madres e hijas, y se guardaban como verdaderos secretos de familia. Se trataba de un oficio itinerante en el que se recogían las especies durante los meses cálidos, mientras que, con la llegada del frío, abandonaban el núcleo familiar, dejando a los hombres en el hogar…
Emprendían largos viajes con el fin de comercializar sus productos y abastecer a sus clientes de los remedios que iban a necesitar durante el invierno. Las bolsas que empleaban para transportar y secar las hierbas la confeccionaban ellas mismas tejidas con ropa de cama o fundas de cojines. Las bolsas se cosían en varios tamaños hechas a mano para clasificar las hierbas y todas pudieran caber en la más grande…
Entre las plantas más habituales estaban el té, el comino, la achicoria, la valeriana, la menta, la lavanda y la manzanilla. También sabían identificar y recolectar setas y hongos y los enhebran como collares a través de hilos para transportarlos. El aceite de trementina lo llevaban en pesadas latas metálicas atadas a su cuerpo…
LAS TREMENTINAIRES siempre solían viajar en parejas, solía ser con una aprendiz más joven que podía estar practicando el oficio. Sus aspectos desaliñados generaba, en ocasiones, desconfianza. Algunos vecinos las llamaban «brujas» al verlas deambular por las frías calles, ofreciendo sus remedios. Sin embargo, se convirtieron en referentes de confianza en el mantenimiento de la salud.
La desaparición de este oficio, que había comenzado en el siglo XIX, se produjo a partir de la industrialización progresiva de la zona. La última Trementinaire fue SOFÍA MONTANER I ARNAU que falleció en el año 1996. Ha sido otra de las grandes historias olvidadas del conocimiento científico dentro del discurso científico masculino y ofrece una reflexión sobre «LAS TREMENTINAIRES», cuyas voces han sido ignoradas en la construcción de conocimientos sobre la NATURALEZA y sus recursos…
Jierro
