LOS CHUETAS son los descendientes de un grupo de judíos sefarditas asentados en MALLORCA durante la diáspora. A pesar de la conversión al cristianismo de los judíos mallorquines (1391-1435), hubo un grupo que mantuvo prácticas criptojudías. La memoria colectiva de sus orígenes se conservó, y estuvieron discriminados y aislados de la población «cristiana vieja» de Mallorca hasta mediados del siglo XX.
En 1413, SAN VICENTE FERRER fue un activo predicador para la conversión de los judíos… Debido a que las conversiones fueron bajo coacción, una buena parte continuó con sus prácticas comunitarias y religiosas tradicionales, las antiguas «ALJAMAS» se convirtieron en «COFRADÍAS».
Actualmente la población de CHUETAS en MALLORCA se estima entre 15.000 y 30.000 personas, históricamente han sido estigmatizados y segregados. Se conocen por sus quince apellidos tradicionales (Aguiló, Cortés, Forteza, Fuster, Martí, Miró, Picó, Llopis, Pinya, Pomar, Segura, Tarongí, Valentí, Valleriola y Valls). Diversos estudios realizados han acreditado que están relacionados con los askenazíes y los judíos norteafricanos y asimismo pueden presentar algunas patologías de origen genético, como es la Fiebre mediterránea familiar y una alta frecuencia de hemocromatosis, en parte por su alto grado de endogamia…
Durante toda la Edad Media, los judíos del Reino de MALLORCA convivieron en paz en su barrio histórico «CALL». Sin embargo, la Paz social, económica y religiosa se vio alterada cuando entraron en agosto de 1931, unos 5000 campesinos enfurecidos por los nuevos impuestos, intentando asaltar los palacios de nobles y terratenientes. Pero éstos culparon a los judíos de todas las penurias económicas y entraron en la «judería» y, al grito de «conversión o muerte» asesinaron a más de 300 personas.
A partir de ese momento algunos de los miembros más destacados de los descendientes de aquellos judíos conversos se convirtieron en grandes mercaderes tanto del comercio exterior como interior derivando parte de sus beneficios al «crédito». Ello incrementó el viejo tópico de la «usura judía».
Al igual que en la península, crearon compañías mercantiles complejas, estableciendo contactos con comunidades judías extranjeras, especialmente de Livorno, Roma, Marsella y Amsterdam, mediante las cuales los conversos lograron acceder a literatura judaica…
Jierro
