Tapo mis ojos con mis manos
para que no salgan los pensamientos,
sello mi boca sin palabras,
escucho música para engañar mi ego.
Nada de esto me calma,
voy a estallar sin quererlo,
mejor será que fluyan lágrimas
y puedan limpiar y desahogar el pecho;
pues esta opresión que siento, quisiera arrancar de cuajo;
pero no encuentro las yerbas que hagan olvidar los recuerdos.
Quizás, si pudiera volar, liberaría entuertos,
viajaría sin parar, besaría al viento,
los ojos se posarían en mil cosas y al mismo tiempo.
Luego, exhausta y tan cansada, caería en un sueño lento.
y tan pausadamente que al despertar,
se habría roto la página de mi tormento,
pues la vida así, no era vida, era un infierno…
Jierro
