La amargura de la mentira

Dice la memoria: antaño,
en la ciudad antigua,
mirando al mar revuelto,
yo contemplo las olas,
que empañan mi pensamiento.

En la tarde silenciosa,
van y vienen a mi mente,
la amargura de la mentira,
al igual que un rompeolas,
me golpean en la frente,
con mis dudas y con mi pena,
galopan a intervalos,
por la ruina de quererte…

El milagro del otoño,
tronchaba las hojas secas,
la lluvia bañó mi cuerpo,
y el agua clara viajera,
a mi corazón helado,
barrió el agrio sueño,
hundiendo entre remolinos,
la morriña del recuerdo…

Jierro


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