MIGUEL de CERVANTES en «EL QUIJOTE», a través de RICOTE, muestra una gran simpatía por los moriscos, como se muestra en la conversación que mantiene con su paisano SANCHO PANZA…
La convivencia de los moriscos en España fue compleja, marcada por la presión religiosa, la discriminación y la desconfianza a pesar de lo prometido tras la Reconquista. Su situación se agravó tras las Rebeliones de las Alpujarras, que llevaron a su expulsión en 1609.
Los moriscos eran vistos con recelo por la población cristiana, a pesar de las conversiones forzadas, ellos mantienen sus prácticas religiosas en secreto, lo que generó desconfianza. Se les prohibió portar armas, limitaron su participación en ciertos oficios, especialmente aquellos en los que competían con los artesanos cristianos, y los profesionales liberales como los médicos.
Los moriscos se organizaban en las ALJAMAS (o morerías) que administraban justicia interna, asuntos económicos y relaciones con la nobleza… Desarrollaron una rica cultura y ciencia, y trabajaban la agricultura, la artesanía y la orfebrería. Algunos individuos alcanzaron riqueza y poder, incluso sirvieron a la monarquía.
Los Decretos de expulsión de FELIPE III en 1609 y 1613 obligaron a la salida de unas 350.000 personas afectando gravemente a los reinos de Valencia y Aragón. Hoy en día, junto a la aceptación del carácter hispánico de esos expulsados y de sus descendientes, vinculados a nuestra historia, no faltan en España reticencias políticas ante posibles reivindicaciones por parte de musulmanes, por derechos perdidos por los moriscos. Ellos son los últimos musulmanes de AL-ANDALUS. Están insertos en una sociedad hispánica que les es hostil, forman parte de la historia de AL-ANDALUS a lo largo de los nueve siglos de presencia del ISLAM en la Península Ibérica…
Racialmente los moriscos no se diferenciaban de los demás habitantes de la península, a no ser, por la lengua, los moriscos adoptaron los vestidos y hábitos de comportamiento, aunque tenían una cultura propia asimilando sus tradiciones islámicas y la lengua y forma de vivir de los hispanos. Tenían sobre todo una identidad específica, que les daba su fe islámica.
La INQUISICIÓN realizó una operación radical para extirpar de España a dos de las tres grandes culturas peninsulares. Fue una catástrofe económica y su ausencia significaba el hundimiento económico. Los ingresos de los impuestos bajaron drásticamente y el rendimiento agrícola disminuyó. Una parte de la nobleza valenciana se esforzó por evitar el ÉXODO, interesada en no perder unos vasallos laboriosos que pagaban sus impuestos. La deportación, pese a su brutalidad, contempló excepciones. Las mujeres casadas con cristianos viejos, los menores de 10 años, los ancianos y todos aquellos que no podían representar un riesgo para el poder establecido…
Jierro
