El cambio de estación

El cambio de estación

La nube lloró y jugó con el viento,
el pastor agradecido miró al cielo,
su alma sencilla, pedía la lluvia.

LA NATURALEZA le había dado contento.
Aspiró el olor a flores silvestres y a tierra mojada,
se quitó la ropa y lavó su cuerpo,
¡ahora germinarían las semillas,
esparcidas en el llano y en el cerro!

Cuando ya estuvo empapado, recogió a sus ovejas,
los mastines con carlanca, la guiaron a los corrales.
Se abrieron los cielos, cayeron los rayos y los truenos
hicieron correr al ganado por pastizales…

Todo el campo se ilumina, se llenan los veneros.
Sólo se escucha la lluvia, el arroyo rebosando,
el bosque parece negro, los topos están escondidos…
en los nidos las anillas,
los vencejos en los zarzales acurrucados…

Sobre las más altas cumbres asoman las cabezas ciervos…
El viento cantaba contento, mecía a la fina lluvia…
El águila ve los caminos, limpios de polvo y desiertos…
Esa lluvia calaera, que en el monte calaron sus besos,
tanta pasión suscitaba.

Era la misma vida
que en el cambio de estación:
«ya se regeneraba»
Y cuando ya escampó
HASTA LA MISMA LUNA
LE SONREÍA AL SOL….

Jierro


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