La palabra «ESCLAVITUD» la asociamos con lo que sucedía en otra época. Desgraciadamente la esclavitud «EXISTE». Unos 50 millones de personas están sometidas a «ESCLAVITUD MODERNA». Una de cada ocho personas sometidas a trabajos forzados son niños y niñas (3,3 millones), según la organización del trabajo de NACIONES UNIDAS.
No es que la ESCLAVITUD haya desaparecido, sino que se ha transformado adquiriendo nuevos rostros. Se da en casi todos los países y atraviesa líneas culturales, étnicas y religiosas. La trata de personas, el matrimonio forzado, la esclavitud sexual y el trabajo infantil son sin duda las principales que afecta a la población más vulnerable del planeta…
LA ESCLAVITUD MODERNA, donde trabajadores, aunque libres, están atrapados en la necesidad de vender su fuerza de trabajo por un salario para subsistir, en un ciclo de dependencia que genera beneficios para los dueños de los medios de producción, perpetuando desigualdades y creando deseos de consumo constante.
LA ESCLAVITUD dio al CAPITALISMO MODERNO algunas de sus estructuras fundamentales de producción y consumo y promovió las desigualdades de raza, clase y lugar que han caracterizado a Gran Bretaña y al resto del mundo en los últimos tres siglos…
A nosotros siempre se nos ha dicho lo que debemos ser, cómo comportarnos, a quién seguir y agradecer que nos roben la energía, ya sea como soldados, obreros, campesinos, pescadores, profesionales, poetas, gerentes o cualquier otra cosa que produzca riqueza.
Los esclavistas aprenden y en los últimos años, se está dando una forma que aunque es más sofisticada, no deja de ser ESCLAVITUD: un control absoluto y férreo de todos los medios de comunicación: radio, televisión, prensa y redes sociales…, con los que consiguen antes que esclavizar nuestros cuerpos, tener controladas y esclavizadas nuestras mentes…
Jierro
