Bienvenido, invierno

Tibia tarde de final de otoño,
sol de diciembre mediterráneo,
la punta de la MAROMA asoma,
blanca y erguida entre montes pardos,
el viento mueve altivas palmeras,
levanta y dispersa sus semillas,
quedando enterradas en la arena.

Una bandada de mirlos,
anuncian el cambio de tiempo,
chillan y dan saltitos,
se paran a intervalos,
entre zarzas y retamas,
anunciando el solsticio.

De la poca lluvia caída,
nacieron flores y malvas,
adonde el arroyo seco,
que espera copiosas aguas.

Bienvenido será el frío,
si lo trae una nevada,
para guardar las riquezas,
y en la primavera temprana,
haga florecer la Tierra.

Musgos y líquenes secos,
en el hilo del camino,
rodean a los pinos viejos,
alfombras de amarillentas hojas,
dejan paso al invierno…

Jierro


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