Por todas partes alumbra la NAVIDAD,
pero hay lágrimas en el corazón,
porque niños perdidos vienen y van,
desde Palestina hasta Egipto,
sin saber por dónde andan,
huérfanos, sin guía, sin hogar…
Sin embargo, cada amanecida,
tras la noche resplandece la aurora,
y la templada y suave brisa,
traerá orquestas misteriosas,
a los eternos seres, personas en el mundo…
El día llegará venciendo a las tinieblas,
con besos, abrazos y PAZ en la Tierra…
Jierro
