El parque natural de las Batuecas

LAS BATUECAS es un valle que se reparte entre SALAMANCA y CÁCERES donde corre el río BATUECAS, un paraíso donde se puede disfrutar de verde paisaje (tupidos bosques, árboles centenarios, historia, arquitectura popular, gastronomía, artesanía, leyendas de ermitaños y hombres primitivos…).

«Estar en las BATUECAS» significa lo mismo que «estar en BABIA» (comarca de LEÓN); si alguna vez has escuchado ese dicho, quería decir, aislado o distraído del mundo exterior. La tranquilidad y la belleza salvaje son los sellos distintivos de LAS BATUECAS, es un valle mágico rodeado de las cumbres de la Sierra de Francia, cerca del pueblo de LA ALBERCA. Fue elegido este valle por algunos eremitas para su retiro y en el siglo XVII se fundó el Monasterio Carmelita del Desierto de San José y actualmente funciona como hospedería…

Recorriendo senderos de LAS BATUECAS se conecta con la esencia de la tierra y en sus encantadores pueblos como LA AlBERCA, MIRANDA del CASTAÑAR, MOGARRAZ o SAN MARTÍN del CASTAÑAR se descubre a su gente y el hechizo del lugar. Sus calles empedradas con arquitectura tradicional de piedra y madera en un ambiente que nos transporta a tiempos pasados.

El valle posee pinturas rupestres únicas del NEOLÍTICO, cascadas naturales, un refugio para la biodiversidad, albergando una variedad de especies vegetales y animales, algunas protegidas.

El Valle del río BATUECAS es hoy un paraíso turístico con los más bellos paisajes para recordar por vida, con pueblos pintorescos y ríos transparentes donde poder zambullirse o detenerse a coger moras silvestres en algún zarzal…

Su intrincada orografía lo convierte en el hábitat ideal para una variada fauna: el buitre negro, el águila real, el halcón peregrino o el macho montés dominan todo el territorio en un bosque de árboles de gran altura, formado por una masa de pinos silvestres, mezclada con castaños y robles, encinas, alcornoques, tejos, madroños y enebros entre la jara pringosa y a menor altitud crecen serbales y acebos, donde pasan multitud de arroyos, ríos y regatos salpicados de charcas…

La Naturaleza y la espiritualidad se dan la mano. Su paisaje, sus rutas y su silencio lo convierten en un destino inolvidable que a veces se cubre con una fina niebla otorgándole un aire místico que crea una sensación de paz y de que el tiempo se detiene…

Jierro


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