LOS DENISOVANOS son un grupo extinto de humanos arcaicos identificados por primera vez en 2010 gracias al ADN de un pequeño fragmento de dedo de una niña en la Cueva DENISOVA (Siberia). Resultó ser algo único, una especie nueva. Se separaron de los neandertales hace unos 400.000 años y habitaron ASTA, dejando un legado genético.
Según la paleoantropologa francesa Silvana Candemi, «La hipótesis más probable es que la divergencia entre las dos ramas (neandertal y denisovana) corresponde a la salida de África, sin duda las condiciones climáticas fueron la causa de la separación entre los neandertales y los DENISOVANOS, ya que él territorio se fragmentó debido a la glaciación…
Silvana Candemi asegura que los europeos, asiáticos y americanos modernos poseen genes de origen DENISOVANO. Toda nuestra historia se puede leer en el ADN, la incorporación de la genética ha sido algo revolucionario.
Se trata de nuestra historia como especie, de nuestras migraciones, de nuestros encuentros con enfermedades o como nos adaptamos a ciertos alimentos y entornos. Todo está en nuestros genes. Todavía resta mucho por descubrir sobre estos ancestros y su desaparición. Se cree que el fin de los DENISOVANOS coincidió con el fin de la era glacial de Europa.
El Homo Sapiens se abrió camino y permitió a los humanos modernos expandirse desde la regiones cálidas de ÁFRICA hacia el Mediterráneo y las costas de ASIA, donde encontraron a los últimos neandertales y DENISOVANOS, lo cual dio como resultado la herencia que los humanos poseemos hoy.
Los fósiles de DENISOVANOS son escasos. Sin embargo, los restos encontrados indican que tenían molares mucho más grandes que los neandertales y una mandíbula robusta, como prueba un maxilar encontrado en CHINA.
Aunque no se tiene una imagen completa de su morfología, su legado vive dentro de nosotros, no sólo ilumina la historia de la migración humana hacia AMÉRICA, sino que también demuestra como las huellas de especies extintas continúan influyendo en la biología humana actual.
La evolución no es lineal, ni limpia, ni simple. Es un entramado de encuentros, hibridaciones y adaptaciones silenciosas que escriben la historia desde lo más profundo de nuestras células…
Jierro
