Diciembre nos trajo la tormenta,
en el índigo cielo sobre el blanco pueblo,
cerca del mar y de la montaña,
nubes negras sobre el tostado suelo,
descargan furiosas la rabia de España.
La España de MACHADO de alma quieta,
que no se digna de usar de la cabeza,
amante de sagradas tradiciones,
con el vicio al alcance de la mano,
a la moda de otro mundo de ladrones.
¿No tuvo en esta España de UNAMUNO
la sombra de un ayer ¡por suerte, lejano!,
afincada ahora en otras posesiones,
que dominan señores poderosos e incultos,
de infalible estilo y juicio vano?…
Y tú, de cerca y de lejos, amiga del QUIJOTE,
que crees en una España que alborea,
que crees en esa juventud, ya no inocente,
que quiero que tengan más claras las ideas…
Jierro
