Adicción al móvil

El pasajero que va en un transporte público se queda observando, sintiéndose perdido en la inmensidad de decenas de ojos atentos a las pantallas ya sean las de los móviles o los libros electrónicos y puede que algunos sumergidos en la hojas de un libro, mientras otros navegan en las melodías de sus cascos de música…

También algunas de estas personas deciden hacer participe al resto de su pequeño mundo privado, ese momento en el que la persona que tenemos al lado, o delante o detrás, sube el volumen y comparte con nosotros con pelos y señales su opinión sobre su vecino, o nos relata su vida o la de la otra persona al otro lado del hilo telefónico…

El uso excesivo o inadecuado del celular puede llevar a una desconexión de la realidad y de las relaciones directas con otras personas en el entorno inmediato, a pesar de que conectan a otras personas a distancia.

El mal uso del teléfono móvil, por falta de educación y respeto hacia los demás, provoca que padezcamos una agresión sonora permanente. Usar un teléfono móvil de modo compulsivo hace que tengamos menos amigos y más estrés. La adicción a los teléfonos inteligentes es similar a la adicción al juego, teniendo consecuencias negativas para el bienestar y aislándonos socialmente.

El consumo excesivo de contenido en Internet durante el tiempo de ocio puede aumentar los niveles de ansiedad y carece del componente humano crucial que se encuentra en las interacciones cara a cara…

La necesidad de abordar de manera más consciente y responsable la tecnología en un mundo cada vez más conectado digitalmente pueden ser beneficiosas si se utilizan para fortalecer conexiones existentes o establecer nuevas relaciones. Sin embargo, hay que mantener un equilibrio saludable y recordar la importancia de la autenticidad de la conexión humana para un bienestar emocional y social duradero.

Hemos adquirido en la EDAD ELÉCTRICA en la que nos encontramos implicar a nuestro sistema nervioso con toda la humanidad e incorporarla toda en nuestro interior, participando necesaria y profundamente de las consecuencias de todos nuestros actos, produciendo en nosotros una capacidad de acción sin reacción, quedándonos más de una vez paralizados…

Jierro


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