Marie Curie

MARÍA SKLODOWSKA, «MARIE CURIE», nació en VARSOVIA (POLONIA) en 1867. Fue una mujer física y química. Primera en el campo de la radiactividad, es la única y primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades científicas: FÍSICA y QUÍMICA.

Sus descubrimientos revolucionaron la física y la química abriendo camino a la radioterapia. Fue la primera mujer que impartió clases en la Universidad de La SORBONA en PARÍS. Se casó con PIERRE CURIE y fue madre de quien recibiría más adelante también un premio Nobel en QUÍMICA, IRENE JOLIOT CURIE.

Demasiado tímida para hacer amistades con sus compañeros franceses en la SORBONA se refugió dentro del círculo de sus compatriotas polacos en medio del Barrio Latino de PARÍS…

Consagrada totalmente al estudio con sencillez monástica pues sus ingresos eran precarios, llegó a pasar semanas enteras sin tomar otro alimento que té con pan o mantequilla con lo que se volvió anémica.

Ni el amor ni el matrimonio figuraban en los proyectos de MARIE, pero conoció a PIERRE CURIE, científico francés de 35 años y dedicado al igual que ella en cuerpo y alma a la investigación científica. PIERRE y MARIE pasaron los primeros días de casados paseando por el campo en bicicletas, comían frugalmente y paraban en posadas desconocidas en los pueblos disfrutando de una larga luna de miel… Durante el segundo año de su matrimonio nació la primera hija, IRENE, ganadora también del Premio Nobel de Química…

En 1897 MARIE se doctoró y obtuvo una beca de investigación. PIERRE CURIE, que había seguido el rápido progreso de los experimentos de su esposa separando y midiendo «la pechblenda», mineral de uranio, descubrieron una sustancia que llamaron «POLONIO» en honor a Polonia y en el mismo año un segundo elemento al que llamaron «RADIO».

De 1898 a 1902 el matrimonio CURIE obtuvo la victoria y habían logrado, al fin, preparar un decígramo de RADIO puro y el peso atómico. Los químicos tuvieron que rendirse ante esta evidencia.

Los esposos apremiados por sus dos ocupaciones: la enseñanza y la investigación científica, a menudo olvidaban de comer y aún de dormir. Pero el último y más maravilloso milagro era que el RADIO podía convertirse en un aliado del hombre en su lucha contra el CÁNCER…

Jierro


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