El accidente de Adamuz

Sembrado está el luto,
sobre los caminos de hierro,
agria melancolía,
piedad en este cementerio,
de este amasijo de carricoches,
entre grises árboles polvorientos.

Rezamos con ojos tristes,
con nuestro pensamiento,
con nuestras manos abiertas,
amargas oraciones al cielo,
que parece mirarnos ensombrecido,
con el sol oculto de enero,
pidiendo al Jesús de la agonía,
a ese Jesús del madero,
escaleras de esperanza y consuelo…

Jierro


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