Salé

Tras nueve siglos de estancia en España parece difícil no considerar a los moriscos como españoles, sobre todo porque muchos de ellos no sabían el árabe. Pero Felipe III decidió la expulsión de más de trecientos mil moriscos, excelentes agricultores, una auténtica catástrofe sobre todo en Levante.

El pueblo de HORNACHOS, a unos 50 kilómetros de MÉRIDA tenía fama de estar poblado por moriscos fanáticos musulmanes que además acuñaban moneda falsa y salteaban los caminos. Los HORNACHEROS habían comprado a Felipe III el derecho a portar armas, y en 1610, cuando les alcanzó el «Decreto de Expulsión», unos 3000 HORNACHEROS pasaron a TETUÁN y desde allí fueron enviados por el sultán Mulay Zidán a la desembocadura del río BU REGREG que, en el Atlántico, separaba la ciudad de SALÉ de RIBAT el FATH, donde vivían los benimerines…

Tras la muerte del almohade de «RIBAT el FATH», la ciudad que contaba con una hermosa muralla y una gran mezquita, fue decayendo y los benimerines la abandonaron en beneficio de SALÉ. Es por lo que los HORNACHEROS pasaron a habitar la antigua «kasbah» (Alcázar) semiderruida y en la margen izquierda del río, aprovechando las circunstancias repararon la «Kasbah», construyeron casas y baños, refortificaron la vieja muralla almohade, abriendo boquetes para los cañones que les había dado el sultán y como no tenían dinero pero, sobre todo, gran odio a la España cristiana que les arrojó de sus hogares, se convirtieron en CORSARIOS que en poco tiempo se constituyó en una auténtica pesadilla para los barcos españoles y europeos…

La gran personalidad de los HORNACHEROS, junto a sus riquezas, les permitió localizar a los demás moriscos que vivían en MARRUECOS a quienes pagaron el viaje a BU REGREG. En poco tiempo unos seis mil o siete mil moriscos de Sevilla, Cádiz, Llerena, Sanlúcar de Barrameda, Ronda, Córdoba, Granada, Málaga, Denia, Valencia, etc…, llegaron hasta el estuario del río. Pero los HORNACHEROS no les permitieron convivir con ellos en la Alcazaba sino que les dejaron construir sus viviendas en los barrios de la actual Medina de RABAT, de ahí que la Medina sea una auténtica construcción morisca y principalmente andaluza.

La REPÚBLICA de SALÉ fue una Ciudad-Estado que existió como «Entidad Independiente» entre los años 1627 y 1668. SALÉ no es una Medina cualquiera, es una paleta de colores, sabores y melodías, un laberinto de callejuelas que se entrelazan como la historia de sus habitantes…

Jierro


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