Cuando nacemos y recibimos el hermoso regalo de la vida

Cuando nacemos y recibimos el hermoso regalo de la vida

Cuando nacemos y recibimos el hermoso regalo de la vida, pronto se llena la cabeza de conocimientos, se van grabando en la mente una serie de normas que regirán en adelante todas nuestras actuaciones, perturbando nuestra conciencia e impidiendo gozar de la vida.

Los mayores han repetido que es inútil resolverlo. Que la vida es así de dura, y que tenemos que acostumbrarnos al balanceo entre el placer y el dolor, según las circunstancias sean favorables o adversas…

Sin embargo, siempre ha habido algún loco que ha gritado: «Es posible ser feliz en todo momento, haciendo funcionar bien la vida»…

Han sido los mismos humanos, movidos por sus miedos, por sus ansias de poder, de prestigio, de sensaciones excitantes, etc., los que han ido levantando está civilización de explotación económica, de guerras, de prejuicios sexuales, raciales, religiosos, de consumismo y de desprecio a la vida y a la Naturaleza…

Y mientras se trate de acabar con los males sociales, sin arrancar del todo sus raíces, seguirán brotando nuevos sistemas de tiranía y explotación.
Muchos son los que se conforman con funcionar según como «les trate la vida».

Aguantar cuando las circunstancias le son adversas y saborear a tope los buenos tragos que les traiga la vida.

Otros hacen de su vida una carrera desenfrenada, ya que siempre desearán más y más. Se convierten en los eternos insatisfechos manipulando todo según sus esquemas de «cómo deberían ser las cosas», de «cómo debería ser yo», » de cómo deberían comportarse los demás»…

Las medidas que van a «tratar» las emociones negativas o bien las sensaciones físicas que ellas producen, tampoco serán suficientes, cuando no perjudiciales.

Mientras no se eliminen las verdaderas causas de la infelicidad, ésta seguirá brotando.

Pero lo que si es posible es empezar hoy mismo a mejorar nuestro funcionamiento, a ser cada vez más feliz o menos infeliz. Y todo ello sin necesidad de irse a la India, retirarse a una ermita o acudir a sesiones de psicoterapia…

Jierro

Imagen: D. Sharon Pruitt, CC BY 2.0


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