Los periquitos que se mecen en la caña,
se miran el uno al otro hipnotizados.
Los baño en un juego, espurreando agua
y sacuden sus alas contentos, empapados…
Con gusto de refrescarles un poco, prosigo,
luego, dirijo la goma hacia las flores,
vienen otra vez a buscarme con regocijo,
cotorrean y voltean veloces sin temores.
Para llamar mi atención, hacen piruetas,
vuelvo a bañarlos uno a uno, a conciencia.
Presumiendo del destello de sus plumas de colores,
hacen fila, todos juntos, sacudiéndose.
Nos deleitan con sus charlas, al pasar por sus nidales…
ESCONDIÉNDOSE
Jierro
