Pronto llegará la lluvia,
lo han dicho las cabañuelas,
sólo falta que la luna
en la fase de creciente
a la menguante se vuelva.
Si hace falta me subo
en mi caña de boj mágica,
me acerco hasta sus cuernos
y los vuelvo hacia la izquierda;
le pinto un círculo grande
alrededor de la luna,
a ver si ella me escucha
y convoca a las nubes
a una verbena de aúpa…
En el choque de los bailes,
la lluvia será ya nuestra
porque esas gotas divinas
se escaparán en el aire
deslizándose suavemente
hasta llegar a la tierra…
Jierro
