De una alegría o una pena
nace la copla, señores;
lo mismo llora una muerte
que le canta a los amores.
Dicha y frescura en los labios,
de quien clama desde el alma.
Los músicos preparados,
la orquesta empieza un aire
en el escenario esperado.
Ya entra la cantaora
con peineta y mantilla,
baila el traje de cola
con sal y gracia de sobra
haciendo el paseíllo
dando vueltas y desplantes;
el mantón deja caer.
Giran las manos y los dedos, de puntilla,
cogiendo el abanico distante,
las muñecas redobladas,
su cuerpo no para de mover.
Cantando una historia cualquiera
esas gemelas opuestas: «ALEGRÍAS Y PENAS»
interpreta, canta, transmite
con desgarro y tronío:
LA COPLA, ESA QUE SUENA…
Jierro
