Estoy tan triste y melancólica
suspirando en la penumbra de mi cuarto,
escondiendo mis ojos, mi rostro, mi habla;
para no delatar este sufrimiento ingrato.
En noviembre se caen las hojas de los árboles
y llega el viento llevándolas volando,
me asomaré al jardín a ver si pasa
otro viento que deje las saudades temblando…
Por el valle verde en la tarde húmeda,
el pastor trae a los corrales el rebaño,
otro vecino y su perro están jugando.
Pronto se hará noche cerrada,
luego suavemente llegará la aurora
y esta melancolía se la llevará el alba…
Jierro
