Un pato color castaño

Un pato color castaño

De cuando en cuando, sumida en el silencio,
comprendí que me había extraviado,
al acercarme a los juncos ensimismada,
voló sobre mi cabeza, un pato color castaño.

Me detuve delante de su nido, era una hembra,
las crías piaban rompiendo el corro,
salieron en tropel de la enmarañada maleza
hasta llegar a la orilla del río;
su madre vigilante les aguardaba,
la siguieron uno tras otro en fila india,
la pata los condujo al riachuelo.

¡De pronto! se zambulló rauda.
Los patitos imitando sus movimientos, se perdieron
dejando círculos concéntricos en la superficie del agua.

Mis ojos seguían enajenados en los minutos lentos
en que llegaron buceando a la ribera,
en un estrépito de graznidos y salpicones violentos,
goteando, emergieron, agitando sus alas ligeras.
Sobre la yerba: saltan, se revuelcan hurgando…

La prole al sol tibio de la mañana serena,
pasa las horas jugando entre sauces y adelfas.
Las nubes llegan intermitentes, ¡OJALÁ LLUEVA!
Una estampa de ternura y de cuento, ¡QUÉ BELLEZA!…

Jierro


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