En la vuelta del camino, una vez más,
pasa por mí la entrada del invierno.
Están los jarales repletos de flores,
de un otoño-primavera equivocados
por altas temperaturas y gotas de lluvia…
El campo huele todo a manantial,
a lirios, a nostalgia de otros paseos…
El humo de las candelas de los pastores
pregonan LA NOCHEBUENA
en un paisaje multicolor y transparente,
silencioso y solo.
A lo lejos, rompe el silencio una música antigua…
Nos sentimos «arrecíos» y llenos de fuego,
buscamos entonces estar con los otros,
transmitir energía, cariños y besos…
Jierro
