Hogaño no quiero llevar a MANUEL secas ramas otoñales,
cuando la lluvia nos dejó en el olvido.
Ya no corre el agua por el arroyo, ya no hay charcos en el camino.
La tierra resentida abre sus grietas
oyendo los gritos de los campesinos.
Un cielo limpio azul y violeta
donde el sol divino luce vestido de fiesta.
Es invierno, y se trueca en falsa primavera.
Todavía mucha gente esperamos «que llueva».
Líbranos, SEÑOR, de la sequía.
Danos, SEÑOR, el agua que nos alimenta.
Ramas de invierno verdecidas,
quisiera llevar a MANUEL…
Jierro
