Y están los árboles desnudos
porque el viento sus hojas arrancó
cuando en las largas noches de invierno
escuchamos su aullido con temor.
Y están nuestros espíritus inquietos
cuando en medio de tinieblas y silencios
aparece la injusticia, el hambre, el horror…
A menudo, no descubrimos la mentira,
no distinguimos a los que gritan de los que sufren…
Nos invade un sentimiento opresivo de impotencia…
¡Vístanse los árboles de primavera!
¿Quién como ellos pudiera vestir de nuevo a la TIERRA?
con adornos de ternura,
con amor en sus ramas nuevas
y derramando por doquier
SOLIDARIDAD ETERNA…
Jierro
