Bailar un tango

Bailar un tango

Bailar un tango
es un sentimiento inexplicable.
Agarrada a tus brazos me detuve
a oír esa música entrañable.

Enlazados cuerpo a cuerpo,
caminando pegados, inseparables,
bruscamente intercalamos las figuras,
quedando solos en la pista de baile.

Tan ensimismados y compenetrados
nos perdimos en la hermosura
de la noche de París imperturbable.

Nos envolvimos de la música de plata,
dando vueltas y vueltas en la negrura
y unos trajes de seda con textura agradable
que alargaban movimientos y ataduras
abrazando al tiempo interminable…

Jierro


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