Viví en París, conocí la dulzura,
sentía pasión por las blancas flores,
las prendí sobre su cabellera oscura.
Me sentí feliz, lleno de vida, de amores;
quise estar a su lado lo que la vida dura.
Compraba el mejor tabaco para fumadores,
el té lo servía en tazas con finas pinturas.
Flotaba en el aire decoro entre bastidores,
no había ruidos, ni movimientos, ni ataduras.
Vestía como una inglesa, de nombre Dolores,
su vida estaba llena de aventuras,
descendía de colonizadores,
procedía de una isla llamada CUBA…
Jierro
