Nuestras palabras desde la cuna
las agarramos al vuelo,
ya nos cantan una nana
o también nos cuentan cuentos.
Las amamos y entendemos
porque nos suenan hermosas,
son las antiguas raíces
que nos impregnan y atrapan.
Todo lo que conocemos,
el léxico nos lo dice.
Me arrodillo ante ellos:
Vocablos amados y tristes.
Debemos estar orgullosos
de nuestras propias palabras:
Hacerlas vibrar, beberlas,
liberarlas a voces altas…
MI IDIOMA, el que mejor me suena…
ELLAS, resplandecientes y claras.
LAS BELLAS Y LUMINOSAS,
MI MUY QUERIDAS «PALABRAS».
Jierro
