En la vieja taberna
de aquella ciudad
frente a una chimenea
quedamos para hablar:
Arreglábamos el mundo
sin ponernos de acuerdo,
largas conversaciones
sin tener noción del tiempo.
Son momentos de tregua,
o también de enfrentamientos,
distintos puntos de vista,
capítulos de risas y entuertos,
rencillas muy antiguas
que ya son solo pretextos.
Las canas y arrugas
sellan ahora nuestro acuerdo,
nuestra mochila llena
de experiencias vividas.
Dejamos en herencia
a quien quiera conocerlo…
Jierro
