Recuerdo los viejos trenes
donde viajaba antaño,
mirábamos el paisaje
despiertos soñábamos,
abríamos las ventanillas,
el aire agitaba el pelo,
la brisa de la mañana
traía bellos recuerdos
que hacían en nuestro rostro
muecas y sonrisas lejanas.
Luego ya en el pasillo
la charla era fluida,
si era algún conocido
hablamos de nuestras cosillas.
También nuevas amistades
nos daba tiempo de hacer
de largas conversaciones,
quedar para tomar café…
Se vivía más tranquilo
o la memoria es más lenta,
para mí, viajar es un placer
si luego estoy de vuelta
y puede ser en un tren…
Jierro
