Dibujo con mis palabras
lo que plasmaron tus pinceles
en el lienzo que pintabas,
aquella tarde de noviembre.
Era un crepúsculo violeta,
subí hasta la colina
respirando húmeda brisa
con perfumes de hojas frescas…
Sentado en un banquillo
delante del caballete,
estabas con tu paleta,
mezclabas muchos colores
para plasmar en la tela…
Nos miramos desde dentro,
se quedó parado el aire.
Cuando se atraviesa el alma
en el choque de ese encuentro
sobran todas las palabras…
En lo blanco deslizaste
como si tu mano bailara
el misterio de la tarde
en la tela inmaculada…
Jierro
