Disfrutar del destino

Disfrutar del destino

Los desperfectos de la edad
aceptaba con calma y rabia,
nunca creyera tropezar
en pesadumbres anunciadas.

Cabeceaba de sueño
en la vieja hamaca de mimbre,
dormía como niño pequeño
con ronquidos increíbles.

Luego después de la siesta
el ánimo se levantaba;
con su traje de lino,
sombrero color de paja,
botas de día de fiesta
y bastón de madera de olivo;
salía muy pincho a la puerta
para pasear muy altivo.

Bajaba muy despacito
desde la casa hasta el río
saludando a los vecinos;
para hablar de la siembra,
del tiempo si es propicio,
si las cabras tienen pastos,
si cuantos chivitos han parido.
Todavía no hay bastante yerba
con lo poco que ha llovido.

Entretenido en las charlas
el sol se oculta amarillo,
cuando regresa contento
la luna había nacido,
cautivo y enamorado del campo
DISFRUTA DE SU DESTINO…

Jierro


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