Daba vueltas y tropezaba en el salón.
Su cara mostraba la enfermedad.
‘El cogió su mano y la llevó
con dulzura, paciencia y tranquilidad.
Pulsó el botón del ascensor,
la besó deseándole «buenas noches»,
ahora daré un paseo alrededor,
luego subiré a dormir a las doce…
LA NOCHE ES LARGA PARA LOS DOS…
Engañaremos al tiempo entonces.
Al ALBA, nos despierta el resplandor,
nos miramos dando gracias a la suerte,
un día más a tu lado «dulce amor»,
DISFRUTEMOS LAS HORAS ETERNAMENTE…
Jierro
